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San Salvador,19 de junio 2018. Como organizaciones de activistas feministas y defensoras de los derechos humanos de las mujeres, denunciamos las recientes políticas y prácticas migratorias de los EEUU, específicamente la separación de migrantes madres y padres de sus hijos e hijas cuando piden asilo en la frontera México-EEUU, y la nueva política anunciada el 11 de junio por el  Procurador General de los Estados Unidos Jeff Sessions de dejar de considerar solicitudes de asilo por razones de violencia doméstica o violencia de pandillas. Estas nuevas políticas y prácticas  ponen en grave peligro las vidas y el bienestar físico y emocional de grandes números de mujeres, niñas, niños, y adolescentes salvadoreños, tanto como otros y otras centroamericanos que están huyendo por sus vidas de la violencia en sus países. Las  acciones del gobierno de los EEUU son inhumanas, misóginas, degradantes, e ignoran las realidades de la violencia en El Salvador; que en parte tienen sus raíces en las históricas relaciones de desigualdad entre  los EEUU y El Salvador además de la intervención política, económica, militar,  y social norteamericana.

 

Separar familias y detenerles criminaliza a personas que están actuando dentro de la ley de los EEUU, esta dice que una persona que quiere pedir asilo debe presentarse en una puerta oficial de entrada e informarles a los oficiales que quiere tomar esa acción. La separación familiar causa traumas terribles, quizás permanentes; los niños y las niñas que están en situación de detención y no tienen comunicación con sus madres o padres por tiempos indeterminados ya lo están sufriendo, hay reportes creíbles de abuso y acoso hacia ellas y ellos. Las Naciones Unidas dice que la separación de familias y la detención de niños y niñas violan sus derechos y violan el derecho internacional.

 

En su decisión de negar el derecho al asilo, Sessions reaccionó específicamente al caso de asilo de una mujer salvadoreña conocida como “Señora AB” que sobrevivió años de abuso y tortura a las manos de su esposo donde la policía no hizo nada para ayudarle. Al fin fue a EEUU y pidió asilo, después de años de audiencias y apelaciones, ganó su caso. Ahora Sessions ha decidido negarle el asilo y declaró que “demandas por extranjeras que tienen que ver con violencia doméstica o violencia de pandillas perpetrados por actores no gubernamentales no van a calificar para el asilo”. Esta opinión de Sessions ignora la compleja interacción entre la violencia social, sea violencia doméstica o violencia de pandillas, y las actuaciones de los Estados donde ocurre, cabe recordar que las pandillas salvadoreñas actuales nacieron en los EEUU.

 

La violencia doméstica y de pandillas siguen provocando a que miles de mujeres deseen  salir de El Salvador y de otros países del Triángulo Norte. El gobierno de El Salvador no tiene una respuesta a esta violencia que afecta a las mujeres, niñas, niños, y adolescentes.

 

La tasa de feminicidios en El Salvador es entre las más altas del mundo, acompañado con un récord de casi 100% impunidad para agresores. De igual forma, las tasas de violencia sexual contra mujeres, adolescentes, y niñas desgraciadamente son entre las más altísimas a nivel global, y también existe casi nada de respuesta oficial.  En muchos casos las mismas autoridades están implicadas como participantes en los crímenes.

 

Además, la comunidad LGBTI está directamente en peligro de muerte, como muchas personas, en particular mujeres trans porque muchas sufren violencia extrema a las manos de las pandillas o de la policía. Gran cantidad de mujeres trans han salido del país para salvar sus vidas.

 

También en El Salvador 30% de los embarazos en 2015 ocurrieron entre niñas y adolescentes de 10 a 18 años de edad.  Esta significa que estos embarazos resultan de agresiones sexuales criminales, a veces de parte de un familiar o conocido y a veces como resultado de violencia de pandillas.  Mujeres salvadoreñas tienen pocos derechos u opciones para enfrentar estas situaciones dado la falta de acceso a educación sexual integral o anticonceptivos y la prohibición absoluta contra el aborto.  

Igual con situaciones de violencia perpetradas por pandillas. Muchas salen de la noche a la mañana porque han visto con sus propios ojos las consecuencias letales de no tomar en serio las amenazas de pandilleros. Estas mujeres corren el riesgo de muerte si son deportadas a sus países otra vez.

 

La violencia doméstica fue reconocida como una causal para pedir asilo en 2014 cuando una corte especializada de migración que otorgó asilo a una mujer guatemalteca cuyo esposo la violó, la quemó con ácido, y la golpeó tan fuertemente cuando estaba embarazada que su bebé nació prematura y con moretones, él la amenazó de muerte por lo que huyó hacia los EEUU, y al fin ganó asilo.

 Esta decisión ha servido para proteger las vidas de un sin número de mujeres, pero Sessions y la ultra derecha quieren retroceder y esto puede costar las vidas de las mujeres. Sessions decidió que “demandas por extranjeras que tienen que ver con violencia doméstica o violencia de pandillas perpetrados por actores no gubernamentales no van a calificar para el asilo”. Karen Musalo del Centro de Estudios de Género y Refugio de la Facultad de Derecho Hastings de la Universidad de California dijo que, “Esta decisión nos sacó atrás a la Edad Oscura de derechos de las mujeres y derechos humanos.”

 

La decisión de ignorar las complejidades de la violencia en El Salvador también invisibiliza las enormes luchas legales y sociales para alcanzar los derechos básicos para las mujeres y también para ganar la posibilidad de vivir relativamente más segura bajo la protección del asilo en los EEUU.

 

Estos actos de violencia perpetradas contra mujeres no son actos aislados o “privados” de unos pocos hombres, sino son parte de un sistema y estructura patriarcal que es muy “público” y existe con la colaboración del Estado.

 

Frente a esto nosotras exigimos:

 

  • Exigimos al gobierno de los EEUU que ponga un alto inmediato a la práctica de separar familias y que restablezca la política y la práctica de admitir casos de asilo basados en violencia doméstica y violencia de pandillas, respetando los precedentes en jurisprudencia establecidos en un caso de la corte especializado de inmigración en los EEUU que estableció la violencia doméstica como justificación para pedir asilo.

 

  • Exigimos a la Embajadora de los Estados Unidos a El Salvador, Jean Elizabeth Manes,  que acompañe esta demanda y que la transmita al Procurador General Jeff Sessions, a la oficina de Presidente de los EEUU, y al Congreso de los EEUU lo más pronto posible.

 

  • A la misma vez agradecemos las miles de voces de personas de todas partes del mundo que se suman a nuestra protesta desde El Salvador.

 

  • Apoyamos el pronunciamiento  de Las Naciones Unidas que declara que la separación de familias y la detención de niños y niñas violan sus derechos y violan el derecho internacional.

 

  • Reiteramos la urgencia de un reclamo internacional para poner un alto a estas prácticas inhumanas y letales hacia mujeres, niñas, niños, y adolescentes salvadoreñas de parte del gobierno de los EEUU.

Para más información:

Mercedes Mulato
2226-0356

asociacioncolectivafeminista@gmail.com